La Declaración de Conformidad de la Instalación (D.C.I.) es un documento oficial, técnico y legal, mediante el cual un profesional matriculado o técnico habilitado certifica bajo su responsabilidad que la instalación eléctrica de un inmueble ha sido proyectada, ejecutada y/o auditada siguiendo estrictamente las normativas vigentes de seguridad (como la reglamentación AEA 90364).
La D.C.I. es el nexo indispensable entre el usuario, el profesional y las entidades reguladoras o proveedoras del servicio. Se requiere principalmente para:
Habilitación del servicio: Es el requisito obligatorio que exigen las empresas distribuidoras de energía eléctrica para otorgar un nuevo medidor o restablecer un suministro retirado.
Trámites municipales: Para obtener la habilitación comercial o el final de obra de un inmueble.
Seguros: Exigido por compañías aseguradoras para cubrir siniestros vinculados a fallas eléctricas.
Para que tenga validez técnica, la declaración generalmente viene acompañada de un Anexo Técnico que detalla la radiografía de la instalación:
Datos del inmueble y del propietario.
Datos del profesional: Nombre, título y número de matrícula habilitante.
Croquis o Plano Eléctrico: Representación gráfica de los circuitos, ubicación de bocas de iluminación, tomacorrientes y tableros.
Esquema Unifilar: Detalle de las protecciones (interruptores termomagnéticos, interruptores diferenciales) y las secciones de los cables.
Protocolo de Medición de Puesta a Tierra: Registro del valor de resistencia de la toma de tierra (medido en Ohms $\Omega$) para garantizar que la descarga de seguridad funcione correctamente.
En resumen, la D.C.I. es el "documento de identidad legal" que demuestra que las luces que encendés y los electrodomésticos que conectás están respaldados por un diseño seguro y normado.